Le Corbusier


Charles Edouard Jeanneret-Gris dit “Le Corbusier” (6 de Octubre de 1887, La Chaux de Fonds – 27 de Agosto de 1965, Cap Martín)

Cementerio de Roquebrune en Cap Martin, Alpes Marítimos. Francia.

Tumba proyectada por Le Corbusier en 1957.

Le Corbusier muere a los 78 años, en el mar de Cap Martín, cumpliendo la profecía y su sueño: morir nadando hacia el sol. (1)

El 27 de Agosto, hacia las 11 de la mañana, este hombre de setenta y ocho años corta, de repente, la conversación que mantenía con su amiga y vecina, la señora Schelbert, de Zurich, a propósito del hospital de Venecia, con las siguientes palabras: “¿Sabe? Yo soy un viejo tonto, pero todavía tengo en la cabeza planes para cien años, por lo menos. Hasta la vista, pues.
Le Corbusier, entonces, a pleno sol, baja por el sendero que, entre las rocas, le conduce a la playa de Cap Martín. Piensa zambullirse en el agua, no obstante la formal prohibición de su médico de cabecera. Cuando se rescata su cuerpo en la playa, se constata que ha muerto de una crisis cardiaca. (2)

“Les formes primaires sont les belles formes parce qu’elles se lisent clairement”
(Las formas primarias son las formas más bellas puesto que se leen con claridad) (3)

“Homme libre, toujours tu chériras la mer!“ (¡Hombre libre, siempre querrás al mar!) Charles Baudelaire, (L'Homme et la Mer)

En el espléndido paisaje de la Costa Azul, en Roquebrune-Cap Martín, justo encima de su cabanom, frente al mar mediterráneo, Le Corbusier proyectó una pequeña obra, que puede considerarse como una síntesis de todas sus preocupaciones estéticas y simbólicas: la sepultura donde descansa junto a su mujer, Ivonne. Sobre una lápida cuadrada, dos formas geométricas oponen su concisión y rotundidad a unas plantas que crecen a su aire. En la base están las huellas de una cruz (geometría y símbolo) y una concha (naturaleza y símbolo). La lápida, proyectada en 1957 a raíz de la muerte de su esposa, está estructurada según la sección áurea, presente pero escondida.

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(4) Planta de la sepultura. Trazado regulador según C. Bonell

Partiendo del cuadrado ABCD, se trata el eje GI; uniendo I con C y D se obtiene el triángulo isósceles DIC. Construir, abatiendo la diagonal GA del semicuadrado, el rectángulo áureo FBCE; al unir E con I se obtiene el punto H; éste se encuentra con el lado del triángulo DI en J, punto en el que se sitúa el rectángulo áureo interior JKLM, donde se ubican un cilindro hueco y una forma ortogonal frontalmente cuadrada: en ella, sobre un fondo de varios colores, está escrito: “Ici repose Charles-Edouard Jeanneret, dit Le Corbusier, et Ivonne Le Corbusier” (4)


(1) Le Corbusier de Kenneth Frampton. Akal Arquitectura, 2000.
(2) Le Corbusier de Stanislaus von Moos. Editorial Lumen, 1977.
(3) Vers une architecture. Le Corbusier-Saugnier. Crès,1923.
(4) La divina proporción: Las formas geométricas. Autor: Carmen Bonell Costa. Ediciones UPC, 1999.

Funeral y exequias


El 31 de agosto, las dominicas del convento "Sainte Marie de la Tourette", depositan el ataúd al frente del altar de la iglesia. Los restos son trasladados hacia Paris el 1 de septiembre, donde reposan por unas horas en el 35 de la rue de Sèvres, cerca de su atelier, donde una multitud de personas se congregan para ver por última vez al gran maestro. Las puertas del atelier donde se habí­an concebido, los proyectos arquitectónicos mas representativos del siglo, cerrarán sus puertas para siempre en los meses siguientes.

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(4bis) Homenaje solemne a Le Corbusier en el patio cuadrado del Louvre

Las exequias de Le Corbusier se celebraron el 1 de septiembre de 1965 en el patio cuadrado del Louvre, recibiendo honores de Estado.

Al anochecer veinte soldados escoltan con antorchas el ataúd, al ritmo de la marcha fúnebre de Beethoven, mientras avanza por "Le Cour Carré du Louvre", en presencia de miles de personas. Una comitiva, procedente de la India, vierte agua del rí­o Ganges, sobre los restos fí­sicos. Acto seguido, otra comitiva procedente de Grecia, esparce tierra proveniente de la Acrópolis.

André Malraux rendirá unas ultimas palabras:

"Es Hermoso que el pueblo de Grecia, este presente en esta corte de ilustre despedida, esta misma noche, la diosa que reina sobre la Acrópolis inclinará la lanza a favor de este gran amigo.
Es Hermoso que aquí­ estén presentes el Oriente y el Occidente, representados por sus lí­deres. Esta es una unión fraternal entre el mundo fí­sico y el mundo espiritual, es la unión del agua y la tierra."

El 3 de septiembre, los restos son trasladados al pequeño cementerio marino de Roquebrune, localizado en la cima de Cap-Martin (en el mismo lugar donde reposan los restos de Ivonne Sallis y que él mismo Le Corbusier diseñó aún en vida, por tener la mejor vista al mar).

En los meses siguientes sus amigos del mundo polí­tico y artí­stico inician una lucha para crear la Fundación Le Corbusier (FLC). Hasta que finalmente lo consiguen por un decreto de gobierno, el 24 de Julio de 1968. (5)

Ver el video de les obsèques de Le Corbusier © 2006 Archives TSR

(4bis) Imagen: Le Corbusier, une encyclopédie , Centro Georges-Pompidou, París, 1987
(5) Revista entre rayas, artículo de Luis Gualtieri: “40 años de la muerte de Le Corbusier”, 2005.

Elogio fúnebre por André Malraux: « A la mémoire de Le Corbusier »



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(5bis) Convocatoria para el homenaje póstumo a LC


Discurso-Homenaje del Gobierno Francés por medio de su ministro de Asuntos Culturales. Traducción de Victoria Ocampo, publicado en SUR, Revista bimestral, nº 296. Buenos Aires, septiembre y octubre de 1965.

En momentos en que el gobierno decidía rendir el solemne homenaje de Francia a Le Corbusier, recibió el siguiente telegrama: "Los arquitectos griegos, con profunda tristeza, deciden delegar a su presidente al entierro de Le Corbusier para depositar sobre su tumba tierra del Acrópolis."
Y ayer: "La India, donde se encuentran varias de las obras maestras de Le Corbu­sier y la capital que ha construido, Chandigarh, irá a derramar sobre sus cenizas agua del Ganges, como supremo homenaje."

He aquí, pues, la eterna revancha.
Es hermoso que Grecia esté presente en esta "cour" ilustre que le debemos sucesivamente a Enrique II, Richelieu, Luis XIV y Napoleón, y que esta noche la diosa pensativa incline lentamente su lanza sobre este féretro.
Es hermoso que estén presentes, también, los mandatarios de los templos gigantescos y de las grutas sagradas, y que este homenaje sea el homenaje de los elementos.
Pues, desde luego, es a un símbolo fraterno que se dirigen esos símbolos. Le Corbusier ha tenido grandes rivales. Algunos de ellos nos hacen el honor de estar presentes. Otros han muerto. Pero ninguno ha significado con tal fuerza la revolución de la arquitectura, porque ninguno ha sido insultado tan pacientemente, durante tanto tiempo.
La gloria recibe a través del ultraje su resplandor supremo, y esta gloria se dirigía a una obra más que a una persona, que poco se prestaba a ello. Después de haber usado, a lo largo de muchos años, los anchos corredores de un convento secularizado como taller, el hombre que había concebido capitales ha muerto en una cabaña solitaria. Los bañistas que rescataron el cuerpo del viejo nadador ignoraban que se llamaba Le Corbusier. Pero tal vez a él le hubiera gustado saber que, cuando lo veían cada día bajar hacia el mar, lo llamaban "l'ancien".
Había sido pintor, escultor, y más secretamente, poeta. No había pe­leado ni por la pintura, ni por la escultura, ni por la poesía: sólo peleó por la arquitectura. Con una vehemencia que no sintió por ninguna otra cosa, porque en la arquitectura sola encontraba su propia esperanza con­fusa y apasionada de lo que puede hacerse por el hombre.
Su frase famosa: "Una casa es una máquina que se habita" de ningún modo lo pinta. Lo pinta aquello de: "La casa ha de ser un estuche de la vida". La máquina de la felicidad. Siempre soñó con ciudades y los pro­yectos de sus "ciudades radiantes" son torres que surgen de inmensos jardines. Este agnóstico ha construido la iglesia y el convento más asombrosos del siglo. Decía, al final de su vida: "He trabajado para aquello de que están más necesitados los hombres de hoy: el silencio y la paz", y el prin­cipal monumento de Chandigarh debía llevar en lo alto una gigantesca "mano de paz" sobre la que se posarían los pájaros del Himalaya. La "mano de paz" no ha sido colocada aún...
Esta nobleza a veces involuntaria se avenía muy bien con teorías a menudo proféticas y casi siempre agresivas, de una lógica rabiosa: forman parte de los fermentos del siglo. Toda teoría está condenada a la obra maestra o al olvido. Pero éstas han aportado a los arquitectos la grandiosa responsabilidad que hoy les incumbe: la conquista de las sugerencias de la tierra para el espíritu. Le Corbusier ha cambiado la arquitectura, y ha cam­biado al arquitecto. Por eso fue uno de los primeros inspiradores de este tiempo.
Había en él un creador que no podemos separar del Teórico pero que no se confunde con él. Digamos que era su hermano gemelo. Le Corbusier era, ante todo, el artista que había dicho en 1920: "La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de las formas reunidas en la luz", Y más tarde: "Séales dado a nuestros hormigones tan ásperos revelar que, debajo de ellos, nuestras sensibilidades tienen finura..." En nombre de la función, como en nombre de la lógica, inventaba formas admirablemente arbitrarias. Desde luego, se oponía al decorado de fines del siglo XIX, destruía el orna­mento. Pero ¿la destrucción del estilo candelabro hubiera bastado, cuando aún se esperaban de él masas geométricas que suscitaran la proa de Ronchamp, azotada por las nubes de los Vosgos? Su austeridad re-encontraba allí el alma de las basílicas románicas.
Parecía olvidar, pero jamás olvidaba, que sus casas no eran sólo casas, que sus ciudades imaginarias no eran sólo ciudades, y que Chandigarh era cosa muy distinta de la capital del Punjab. Ha explicado, con gran poder de expresión, lo que amaba, y por eso los arquitectos griegos mandan tierra del Acrópolis "al hombre que sentía y quería a Grecia". Pero es Chandigarh y no sus escritos lo que nos ha revelado la fraternidad secreta de Grecia y de la India. Sus obras y no sus teorías han puesto de manifiesto el gran y profundo parentesco de las formas arquitectónicas. Al decir que las calles no habían sido hechas para los autos, sino para los peatones y para los jinetes, revelaba un lenguaje milenario. Porque anunciaba el por­venir, metamorfoseaba todo el pasado de los muertos para entregarlo a los vivos...
Le Corbusier, yo os he visto tan emocionado por el filial homenaje del Brasil; éste es el homenaje del mundo. . .
En el Japón comienza el día y las seis cadenas de televisión proyectan vuestro museo de Tokio; el alba despunta en la India y los pájaros de Chan­digarh sacuden sus alas sobre vuestros monumentos, mientras que los gorrio­nes se duermen sobre la iglesia de Ronchamp. Del otro lado de la Tierra, el ministerio de Río, la epopeya de Brasilia van a encenderse esta noche. . .
Como el cortejo de las mujeres de la India que llevan tierra hacia el pedestal, aún vacío, de "la mano de la paz", con el gesto de las porta­doras de ánforas, he aquí a Kubitschek que os exalta. Él hizo surgir Bra­silia en las llanuras desérticas y os llamó "visionario de la arquitectura, con vuestros discípulos Niemeyer y Costa" (No son vuestros discípulos sino vuestros hijos). Niemeyer, el arquitecto del Palacio de Estado de América Latina acaba de decir: "Fue el genio máximo de la arquitectura contempo­ránea". Y Costa, que dibujó el conjunto urbano mayor del mundo, ha venido siguiendo vuestro féretro desde la playa trágica.
He aquí su hija, vuestra alumna, que ha revestido vuestro catafalco.
He aquí los arquitectos de Grecia y de la India.
He aquí el mensaje de Aalto, que ha transformado Finlandia, y el de Inglaterra que dice: "No existe arquitecto de menos de sesenta años que no haya sido influido por él". He aquí el de los soviéticos: "La arquitectu­ra moderna ha perdido su más grande maestro", Y he aquí el de Neutra, el de los arquitectos norteamericanos, que se lamentan pensando en lo que aún podíais hacer.
He aquí la voz del presidente de los Estados Unidos: "Su influencia era tan universal y sus trabajos están cargados de una perennidad que pocos artistas alcanzan en nuestra historia".
Y he aquí por fin a Francia -la que tan a menudo os ha desconocido, la que llevávais en, vuestro corazón cuando, después de doscientos años elegisteis volver a ser francés que os dice a través de la voz de su mayor poeta: "Te saludo en el severo umbral de la tumba".
Adiós, mi viejo maestro y mi viejo amigo. Buenas noches.
He aquí el homenaje de las ciudades épicas, las flores fúnebres de Nueva York y de Brasilia. He aquí el agua sagrada del Ganges y la tierra del Acrópolis. (6)

(5bis) Imagen: Le Corbusier, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS). 1987
(6) Extraído de la bitácora “Arquitectura Historia”. Seleccionado por el arq. Gustavo Brandariz. Editado por el arq. Gustavo Brandariz y el arq. Martín Lisnovsky.

MISE AU POINT


(REDACTADO POR LE CORBUSIER UN MES ANTES DE MORIR DE UN ATAQUE CARDIACO CUANDO SE BAÑABA EN LA PEQUEÑA PLAYA DE CAP-MARTIN EN EL VERANO DE 1965. ESTE TEXTO ESTÁ CONSIDERADO COMO SU TESTAMENTO ESPIRITUAL) Editado más tarde por Jean Petit en forma de folleto.

En él Le Corbusier habla de su vida, de los hombres, de la naturaleza de las cosas, de la sociedad moderna, de sus experiencias de ciudadano y de arquitecto. Rinde un último homenaje a Rabelais y a Cervantes, a Joyce y a Henry Miller. Habla también, con toda serenidad, de la muerte, que le parece natural, inevitable, cercaba. Es el testamento del poeta. (1)

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(8) Le Corbuiser, Mise au point. París, 1965


[ ... ] Mirad también todo el azur lleno de bien Que los hombres han hecho, pues al fin todo retorna al mar [ ... ]

[ ... ] Señores del NO, estaréis siempre al acecho, siempre en contra pero las mediocridades continuarán, los idiotas serán siempre comentados, citados o proclamados... las barreras siempre levantadas... los queridos cofrades... las autoridades. Acordaos de los golpes bajos, cuando la Unidad de Habitación de Marsella por ejemplo: "Barracas donde darse cabezazos contra las paredes ... » Y ese médico psiquiatra, presidente del colegio de médicos: "Nacimiento de enfermedades mentales ... » y también: "Contra las leyes de la higiene ... » (del Consejo Superior de la Higiene y la Salud Pública) [ ... ]

[ ... ] En Chandigarh, una tarde dije a Pierre Jeanneret: ¡Sólo los Que juegan son tipos serios! [ ... ]

[ ... ] Cuando mi cliente me llena la cabeza de todas sus pequeñas necesidades, acepto, acepto hasta un cierto punto en Que digo ¡no, imposible! Pues está entonces fuera de la regla de mi juego, del juego en cuestión: el juego de esta casa, de esta combinación donde la regla ha surgido a la hora de la creación, se ha desarrollado, afirmado, convirtiéndose la regla en maestra. ¡Todo dentro de la regla! ¡Nada fuera de la regla! Si no, no tengo razón de existir: jugar al juego [ ...]

[ ... ] Soy un asno Que tiene el instinto de la proporción. Soy, sigo siendo, un visionario impenitente. Es hermoso cuando es hermoso ... ¡Pero esto es el Modulor! Me rio del Modulor, ¿Qué Queréis Que haga con el Modulor? y después, ¡no!, el Modulor tiene fatalmente razón, pero sois vosotros los Que no sentís nada. ¡EI Modulor alarga las orejas a los burros! [ ... ]

[ ... ] Desde hace 61 años, las barras de labios, las sillas de 43 cm de alto, las mesas de 70 cm de alto, se pierden bajo las bóvedas augustas de las grandes salas de exposición -refiriéndose al "Gran Palais» [ ... ]

[ ... ] aunque hacen falta por lo menos veinte años para Que una idea sea conocida, treinta para Que sea apreciada y cincuenta para Que sea aplicada, cuando ya debería haber evolucionado. Es en ese momento cuando llueven los discursos sobre las tumbas y las placas conmemorativas. Es demasiado tarde, todo esta por rehacer. ¿Por Qué esperar la desgracia o la catástrofe para tomar las decisiones útiles? [ ... ]

[ ... ] Esta Mano Abierta, signo de paz y de reconciliación, debe erigirse en Chandigarh. Este signo Que me preocupa desde hace muchos años, en mi subconsciente, debe existir para llevar un testimonio de armonía. Es necesario anular los trabajos de guerra, la guerra fría debe cesar de hacer vivir a los hombres. Es necesario inventar, decretar los trabajos de paz [ ... ]

[ ... ] ¡Dios!, seré feliz de ver en Chandigarh, delante del Himalaya Que se eleva derecho sobre el horizonte, esta Mano Abierta Que marca para el padre Corbu un hecho, una etapa recorrida [ ... ]

[ ... ] Me han traído, estos días, unas placas de cobre de dos milímetros de espesor y Que yo grabo al buril. El buril es un utensilio feroz. A los 14 años, yo lo manejé un poco. Toda la fuerza del brazo y la elasticidad de la muñeca abren una aguda pista. Hay Que ir hacia adelante, ni a la derecha, ni a la izquierda. Alguien Que sepa y pueda manejar el buril es conducido por el camino de la clarividencia, de la lealtad y de la honestidad [ ... ]

[ ... ] Al volverme a encontrar solo, he pensado en esta admirable frase del Apocalipsis: "Hubo en el cielo un silencio como de media hora» [ ... ]

[ ... ] El hombre de oficio, también, inflexible como el horizonte del mar, debe ser un instrumento de medida Que puede servir de nivel, de punto de referencia en el seno de lo fluctuante y de lo movedizo [ ... ]

[ ... ] Todo esto ocurre en la cabeza, se formula y se gesta poco a poco en el curso de una vida fugaz como el vértigo, Que llega a su término sin apenas darse uno cuenta [ ... ]

LE CORBUSIER París, julio de 1965 (7)

"Mise au point" (Puntualización) Le Corbusier. 2C: construcción de la ciudad (1975, núm. 1, pàg.36-40)

(7) Le Corbusier, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS). 1987
(8) Imagen: Le Corbusier et le livre "Las ediciones originales de los libros de Le Corbuiser". Foundation Le Corbusier. París, 2005.

In Memorian



Aalto rinde homenaje a Le Corbusier (Publicado en “Arkkitehti” nº12, 1965)
Este momento tan dramático no es, por supuesto, el más adecuado para sopesar la producción de mi colega y evaluar críticamente su amplia obra; corresponde a los críticos el hacerlo. La crítica entre compañeros surge en circunstancias ajenas a las del día en que se ha perdido a un colega respetado.
Desde nuestro primer encuentro entre colegas vanguardistas hasta el último encuentro personal hace tan sólo un par de meses, nuestro intercambio amistoso, desprovisto de tonos disonantes, ha formado una cadena ininterrumpida.
Quiero mostrar de forma post factum mi respeto al amigo fallecido. Mi estima se realza por el hecho de que su espíritu creciera en el mundo clásico, sacando su fuerza del carácter mediterráneo, un factor que equilibró su labor multifacética, difícil y combativa.
Por tanto, rindo homenaje a su obra, pero especialmente a un amigo.

Extraido de: “Alvar Aalto” Autor: Göran Schildt. Biblioteca de Arquitectura, El Croquis Editorial, 2000.

Último adiós a Le Corbusier, por Mies van der Rohe
Todo el mundo reconoce ahora que Le Corbuiser ha sido un gran arquitecto y artista, un verdadero innovador. Desde 1910, cuando lo conocí por primera vez, me ha recordado siempre a los grandes artistas del Renacimiento que construían, pintaban y esculpían, todo al mismo tiempo.
Para mí, su significado más profundo consiste en el hecho de que fue un verdadero liberador en los campos de la arquitectura y el urbanismo. Sólo el futuro puede revelar como utilizarán la libertad alcanzada, gracias a su coraje e imaginación, aquellos que han sido liberados Cualquier liberación puede traer una nueva confusión, un nuevo barroco o, tal como esperamos de aquellos que seguían los pasos de Le Corbusier, una expresión esencial de nuestra civilización.

Extraido de: “Mies van der Rohe” Autor: Fritz Neumeyer. Biblioteca de Arquitectura, El Croquis Editorial, 1995.

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